miércoles, 17 de octubre de 2012

NI LA ATAXIA NI LA VEJEZ TIENEN CURA

 Yo siempre creí que los médicos sabían de enfermedades más que los enfermos.
Pero, al menos con la mía he empezado a tener dudas. Pues, la verdad, nunca han llegado mucho más allá de los síntomas que están a la vista: temblor, falta de coordinación y de equilibrio, dificultar para hablar…!
Tate, es esa enfermedad rara a la que los neurólogos llaman ataxia! 
 Cosa que se puede diagnosticar aunque se haya aprendido medicina en un curso por correspondencia. 
 Si pides que concreten, te dicen que hay muchos tipos de ataxias. Si preguntas que la provoca, el especialista entendido en la materia, te explicará que en la infancia, la edad adulta o la vejez, las células nerviosas del cerebelo empiezan a atrofiarse, y que puede ocurrir por causas desconocidas o hereditarias. ¡Está claro! Muy claro. Lo cierto es que yo nunca entiendo nada. Sin embargo, mucho no me preocupa. No soy yo quien tiene que ponerse el tratamiento. Y lo único que tengo claro es que ni mi enfermedad, ni la vejez tienen cura. Ni tampoco hay medicina que la alivie. 
Entonces, ¿para qué añadirle amargura a la vida? Espero que con la autopsia la ciencia tenga idea de que he muerto. De lo mío o de otra cosa. Pensar en eso ya es para mí un consuelo.
 ¡Hace tantos años que soy objetivo de la ciencia médica, que ya hasta se me ha olvidado que estoy enfermo! Enfermo las veinticuatro horas al día ¿No es motivo para conocer los síntomas de mi enfermedad mejor que los médicos?
 Aunque estemos igualados en el desconocimiento de remedios. Para escribir esto, me dio la idea algo que leí no sé donde. Que unido a un momento de desesperación y rabia, me ha salido una receta no apta para consolar enfermos. Y es que la rabia se escapa de cuando en cuando. Y aunque intente controlarla, no la disimula ni el sarcasmo ni el humor negro.