viernes, 16 de octubre de 2009

AMOR PASAJERO

Yo me pregunto: ¿es el amor igual en todos los tiempos? Seguro que aunque el sentimiento siempre ha sido tan bello, en cada época se ha amado de diferente manera. Antes: hasta que la muerte nos separe o contigo pan y cebolla, ahora: he conocido otra persona, se acabó el amor o me dan lo que tú no me puedes dar. Es un amor poco fuerte, poco seguro, muy egoísta. ¿Eso es amor, interés o una pasión pasajera? Ya es casi un sentimiento, en lo esencial, desconocido, desvirtuado por tantas promesas, sucio del uso, convertido, de piedra preciosa, en baratija, en calderilla, en bisutería. Se hacen apasionadas promesas de amor sin ton ni son, a la ligera, en cualquier momento, de cualquier manera. Promesas que con el mismo ardor que se hacen, se rompen. Y todo termina en una simple aventura. De fuerte a frágil, de mucho a nada. Es fácilmente reemplazable, y no es extraño pasar de las caricias a los insultos y, hasta, a los mamporros.
Cuando el amor se rompe, el alma se marchita.
Mueren mucha gente por amor, de amor? Daríamos la vida batiéndonos en duelo por amor? Están prohibidos, pero da igual.
En las relaciones de pareja yo sustituiría la palabra amor por otra más acorde con los tiempos que vivimos, una palabra que acierte mejor describiendo sentimientos modernos. Porque, por ejemplo, hacer el amor no es un sentimiento, es darle una alegría al cuerpo. Un mal uso de una palabra tan sublime y hermosa.
Tengo un mal día, que me perdonen los enamorados. Afortunadamente, no hay reglas sin excepciones, y mis teorías no van a ser menos, además, sólo son eso, mis teorías, mis desfasadas y achacosas teorías.
Suerte, y a seguir amando.