miércoles, 11 de enero de 2012

LA SOBADA CUESTA DE ENERO

Hoy, la cuesta de enero es una cima a prueba de buenos escaladores. Los Reyes Magos se llevaron hasta las últimas reservas para llegar arriba. Sólo ha quedado el sabor de la fiesta y los bolsillos vacíos. Y el remordiendo de empezar otro año siendo pobre y con miedo al futuro. Es un sentimiento que muerde a los que no tienen dinero.

A los ricos les tiene sin cuidado la cuesta, y los que no son ricos y hablan de ella, es porque una vez arriba queda resuelto su problema económico con esperados ingresos. Pero, hay mucha gente que no tiene esperanzas ni abajo ni arriba. Anden o se estén quietos, no se le van a resolver sus apuros económicos, porque al final de la cuesta sólo hay otra cuesta con el nombre de otro mes plano, limpio y negro de ingresos.

La naturaleza es sabia y no nos discrimina al darnos a todos las mismas oportunidades. Pero la vida es injusta; está llena de diferencias y desigualdades tan grandes y tan indecentes. Repugnantes son las del dinero: personas que se apañarían con unas monedas para ponerles un plato de comida a su familia, frente a millonarios, banqueros, políticos importantes, empresarios, artistas, deportistas y hasta perros de compañía. Y no es exagerado, porque los hay, que viven mejor que los seres humanos.

Sin embargo, no perdamos la esperazas ni perdamos de vista el mes de enero, puede que al final de la cuesta esté esperando el milagro. Sobre todo, que sea el milagro de un puesto de trabajo para quienes están en las listas del paro.

La vida es injusta, unos tanto y otros tan poco.