martes, 30 de octubre de 2012

MISTERIO DESPUÉS DE LA MUERTE

Un buen lugar y un buen momento para reflexionar sobra el más allá, es bajo la bóveda de una iglesia escuchando a un cura en una misa-funeral con el muerto a sus pies. Se piensan muchas cosas, se dispara la fantasía y se sobrecoge el ánimo ante lo inevitable. El último contacto que se tiene con la iglesia es cuando siendo niño se hace la primera comunión. Y no es por la fe, es por los regalos y por la fiesta. Luego se es ateo hasta que se llega a viejo. Y es cuando llegado a ese punto, muchas personas reflexionan, se acuerdan del infierno, les entra miedo y dudan de si es verdad lo que dicen los curas ¿Y si de verdad hay infierno? Mal asunto si fuese cierto lo que predican, y si no lo es, poco se pierde paseando cerca de las iglesias. Hasta sería bueno entrar para ir conociendo a los santos, sus nombres, sus caras y la influencia que pueden tener en el cielo. Puede que estén vigilando la ruta de quienes emprenden viaje, y no es cuestión que uno llegue a un destino equivocado, donde no tiene ni parientes ni amigos. En el funeral dijo el cura que la muerte es un invento de los seres humanos. Y yo pensé: mira que estamos tontos por inventar esa cosa tan negra, tan triste y tan fea. Y seguí esquivando la mirada de los santos, que me observaban muy serios desde sus pedestales, temiendo que adivinaran mis pensamientos. La verdad que en eso de cuando moría el cuerpo, el alma resucitaba para la vida eterna, yo tengo serías dudas, aunque, en el fondo, prefiero seguir con ellas por si estoy equivocado. Es mejor no ser temerario, pues no es bueno tener prisa por averiguar esas cosas. En estas cuestiones todos podemos opinar. Aquí no hay torpes ni listos que puedan ver luz en el misterio de después de la muerte. Y mientras caminas frente al féretro y los dolientes, piensas, algún día seré yo el protagonista.