Me quedan muchas cosas por hacer,
muchas cosas por decir, muchas fotos por publicar…Y, sin embargo, estoy a punto
de tirar la toalla. De darme por vencido. Y es que es imposible tener ánimos
para seguir cuando se padecen tantas dificultades físicas, tanta soledad,
tantas dudas en tantas preguntas difíciles de contestar, y la rara sensación
que la mía es la labor de un romántico desorientado. Tengo el apoyo y el
reconocimiento de mucha gente, pero…
Problemas no me faltan para
seguir con mi aventura. Un trabajo que para una persona sana sería algo muy
simple, para mí es toda una odisea. No me es fácil escanear
negativos para publicar foto, ni apretar las teclas del ordenador para contar
cosas. Lo consigo con paciencia, tiempo y haciendo muchas filigranas. Y una
nueva entrada…, otro triunfo.
Hasta ahora he conseguido no
repetir ninguna entrada, pero cada día me cuesta más trabajo pasear por los
archivos de mi ordenador buscando algo, porque ahí reina el caos más absoluto.
Y yo no estoy capacitado para poner orden en tanto desbarajuste. Para colmo
hasta el ordenador se ha convertido en un rebelde. El día menos pensado se
muere con la barriga llena de datos. Antes que eso ocurra debería de jubilarlo,
pero reemplazarlo, para mí es como empezar de nuevo. Y ya estoy muy viejo y muy
jodido para aprender cosas nuevas.
Ante tantas dificultades es
humano desmoralizarse. El remedio quizás sea cerrar los ojos a la realidad y
hacer como que no pasa nada, renunciando a ser perfeccionista. Salga lo que
salga, y dure el tiempo que dure.
Necesito un ayudante. Pero…, eso sería igual que darme por
vencido.
Tal vez hoy me haya levantado
cargado de pesimismo, quizás influido por el número trece del año que empieza,
por tanta fiesta de alegría obligada, y de la inevitable cuesta de enero que
nos espera.
Perdonad este momento de
debilidad de mi estado de ánimo. Mañana será otro día y brillará el sol, si no
está nublado. Con el tiempo y con el ánimo, nunca se sabe.