domingo, 20 de enero de 2013

O COMER O TOMAR PASTILLAS


Mientras esperaba mi turno en la farmacia, escuchaba conversaciones relacionadas con la Sanidad, la enfermedad y lo cara que estaban poniendo la salud.

Una señora mayor, con cara de pensionista pobre y enferma crónica, buscaba en el monedero algo para pagar la pila de medinas que el farmacéutico le iba poniendo encima del mostrador. Al cabo, dijo que tenía que dejar algo porque no tenía bastante dinero, y necesitaba comprar para comer. Contó que la mitad de las medicinas eran para su marido que estaba más enfermo que ella, y además tenían una pensión muy pequeña. Yo pensé con amargura, que el dinero no les llegaba para comer y tomar pastillas. Y eso que, fuera de toda duda,  eran españoles con derecho a una Sanidad pública y gratuita.

Otra persona habló del pago de ambulancia, del cierre de muchos Centros de urgencias y de la privatización de la Sanidad pública y todo el sistema de salud. Intervino una señora diciendo que a ella, se lo expliquen como se lo expliquen, no la van a convencer que a los pobres los van a tratar y a curar con los mismos medios y el mismo esmero que a los ricos. Que las empresas privadas no son tan generosas como para rebajar sus beneficios haciéndoles pruebas médicas a los pobres para que recuperen la salud.

Un señor que escuchaba atentamente, remató diciendo que los dueños del negocio ya presionarían a los médicos para que, ni siquiera, le dediquen mucho tiempo a los enfermos de la Seguridad Social.

Y hasta hubo quien habló del euro por receta de alguna Comunidad. Y pensé que así la cosa, habría personas que el día de compra de medicinas tendrían que ayunar.

Lo que se oye en la calle está explicado con pocas palabras, pero mucho más fácil de entender que las académicas, eufemísticas y refinadas palabras que usan los que mandan para hacernos creer que la Sanidad seguirá siendo buena y que un mayor costo para el enfermo es positivo para la salud.

 Y estos desahogos de temor y de rabia, fueron acallados por un señor con cara de rico satisfecho y beneficiario del sistema y de la política, tratando de ignorantes a todos los españoles pobres o perjudicados por los recortes y las sabias y generosas medidas del Gobierno.