Los
políticos y la gente importante se dan aires de superioridad hasta cuando van
detenidos. Será que ellos tienen su público al que no quieren defraudar. O
puede que algunos piensen en que su falta de libertad, sobras de tiempo y de
ocio, no esté tan mal pagado. Tal vez no tengan que devolver todo el
dinero distraído. Que aunque haya sido mucho, quizás lo declaren insolvente y
hasta le salga negativa la declaración de la renta. El dinero estará
esperando en lugares seguros, guardado en colchones, en latas bajo tierra o en
otros insólitos lugares.
En
televisión se vieron presuntos culpables con cara de cachondeo, detenidos entre
guardias civiles. Parecía como si fuesen a una fiesta en lugar de ir a la
cárcel. Y es que los delincuentes modernos y con dinero, no se toman la
justicia en serio. Por experiencia o por los amigos, saben que en la trena, si
eres importante y tienes dinero, la diferencia con un hotel de lujo es que el
aire no corre tan libre, ni los empleados son tan consideramos aguantando eso
del “cliente siempre tiene razón”.
Y
sin embargo, quizás crean que bien vale la pena aguantar sin
devolver un euro, así la libertad nunca se vendió a mejor precio.
Es
humillante para los televidente ver las alegres caras y la insolente sonrisa
de los presuntos.
Prohibido reírse si vas
detenido.