Del
gris al negro. Gris como ha sido su vida, negro como su destino. Son los no
colores tristes de su imagen en una foto. Siendo mucho más duro que lo que se
ve, lo que se adivina. Pobreza y soledad de viejo, e incomprensión para la
gente. Mirada suplicante en una actitud serena, como si no tuviera prisa,
porque en ninguna parte le esperan. Cuántas cosas tendrá para contarnos,
cuántas historias guardadas y, sin embargo, en qué pocas palabras puede quedar
resumida la vida de una persona. En qué poco espacio quedan archivados los
recuerdos en la memoria.
No
sé quien era ni como se llamaba. Mi cámara lo vio un día y vio soledad y
anonimato, entonces adquirí el compromiso íntimo de dedicarle, pasado el
tiempo, un respetuoso recuerdo, tal y como lo vi en aquel momento: en gris y
negro. Quise que fuese protagonista de mi memoria, y compartir ese protagonismo
con las personas que, sin duda, le quisieron, las que le conocieron y hasta las
que le ignoraron. Son los claros oscuros de la vida. Son los grises y negros
del destino. Es lo soledad del alma en el caótico trajín de la vida.
