jueves, 25 de abril de 2013

LA REALIDAD EN UNA FOTO


El arte de una fotografía está en el impacto de realismo que transmite. Por que la fotografía es realismo, es hacer resaltar lo más bello o lo más dramático de la vida. Es hacer que los sentimientos más profundos se vean en la expresión de una cara, en una sonrisa, en unas lágrimas o en una mirada. Es mostrar el dolor en toda su crudeza y la alegría en toda su grandeza Es acentuar la forma de las cosas y resaltar la realidad que vemos, sin hacerla ni más fea ni más bonita. Es el documento que da fe de la verdad que existe, sin retoques, adornos ni efectos especiales. Nada ha de corregirse, o dejará de ser una foto. Nunca, jamás debe confundirse una fotografía con una pintura. La fotografía es pintar con luz, y la pintura es crear con colores lo que hay en la imaginación del artista, y a su talento le está permitido modificar la realidad existente.

En mis tiempos de fotógrafo, sentía como un fracaso si alguna persona me decía que alguna de mis fotografías parecía una pintura. Y empezaba a preguntarme a mí mismo en que había fracasado. Creo que igualmente un pintor ha de sentirse molesto si le dicen que su pintura  parece una fotografía. Hasta puede que se sienta como una cámara fotográfica por hacer copias tan perfectas. Hay una línea que separa las dos formas de expresión, y uno ha de tener claro en que parte quiere estar.

Con la moderna tecnología digital es imposible no hacer obras de arte hasta con las imágenes más simples. Y si no se consigue con la cámara, ahí están los programas informáticos para completar la obra, convirtiendo en imágenes los sueños más fantásticos. Sin embargo, es una perfección muy fría.  El sentimiento de las fotos está, precisamente en su imperfección, en los fallos del ser humano. Y eso sólo era posible con aquellas viejas cámaras analógicas que obtenían negativos para la magia del laboratorio.

Mis fotos fueron como yo quise que fuesen, ni supe ni quise hacer obras de arte. Fui el fotógrafo de lo más sencillo y simple de la vida, sin más aspiraciones que mostrar la realidad como yo la veía, sin pensar nunca que esas imágines un día podrían tener un lugar en la historia de mi tierra.

De no haber tenido dificultades hablando para explicarle a mi amigo mi opinión sobre cuestiones fotográficas, no hubiese escrito esta entrada.  He escrito lo mismo que le hubiese dicho de palabra.
Esta es sólo mi opinión, y no pretendo que vaya a misa.