Los
políticos españoles viven por encima de las posibilidades del país. Cuando
hablan de recortes deberían de mirar los sueldos, las comisiones, gastos de
representación y muchos etcéteras en blanco y en negro, transparente y opaco, de
su gremio. Para justificar el injustificable derroche de gastos, dicen que
deben de representar el país con dignidad. Como si a los millones de pobres, a
los millones de parados, a empresas y autónomos arruinados, a hipotecados,
enfermos y estudiantes, les importarse que nos representen vestidos de chándal
y un bocadillo de mortadela en la cartera. Esto es muy exagerado, pero no
negarán que muy acorde con la situación de quiebra, miseria y pobreza del país.
Señores
políticos, señores del Gobierno, ¿por qué no predicáis con el ejemplo y
experimentáis los recortes y la austeridad en vosotros mismos, en vuestros
subordinados políticos, correligionarios, asesores, parientes, amigos y
legiones de gente con sueldos, pero sin oficios?
Lástima
que también los pobres tenga que comer todos los días, y no puedan espera a que
madure el fruto de los brotes verdes que ven algunos de los iluminados que
mandan por mayoría y, además, pueden pagar sus hipotecas.