lunes, 20 de mayo de 2013

EL VOLUMEN DE LA VOZ


Soy persona muy paciente y nada conflictiva, sin embargo, no puedo evitar alterarme cuando hablo y la gente no me escucha. Soy consciente que debido a mi trastorno de ataxia el tono de mí voz es un poco bajo. En cambio, hago el esfuerzo de vocalizar y pronunciar correctamente. Con lo que poniendo algo de atención no hay problema para entenderme. Pero son muchas las personas que no tienen paciencia, y son ellas las que terminan mis frases y acaban diciendo lo que les da la gana, como si lo hubiese dicho yo. Y acabo no conociendo mis historias y hasta empiezo ha preguntándome cuál será el final. Aunque me cuesta aceptarlo, he acabado echándole humor y dejando que sean mis interlocutores los que digan lo que pienso, lo que me gusta y lo que iba a decir.

El mayor problema viene cuando tengo que dar explicaciones o pedirlas, cuando tengo que desarrollar un tema o formular una queja. En resumidas cuentas, cuando tengo que defenderme, cuando tengo que decirle a alguien que está equivocado, y que permita que se lo demuestre con palabras. Generalmente, no te lo permiten, y he de limitarme a escuchar lo que se supone que yo estaría diciendo.  ¡Cuánto me gustaría poder echar broncas, aunque sean telepáticas, en ese momento! Y otro problema añadido es que no siempre se me interpreta correctamente.

Es una sensación muy extraña la que sientes cuando tienes mucho que decir y has de permanecer callado, escuchando barbaridades y despropósitos, y sintiendo la impotencia de ver que no te hacen caso.  Alguna vez me enfado y exijo que dejen que me explique, pero el silencio acaba apenas iniciada mi argumentación.

Si yo no me hubiera pasado toda vida en la calle relacionándome con la gente, mi problema sería más llevadero, pero ahora  es duro para el hablador tener que estar callado. Por ello, es por lo que me gusta pasear solo conversando conmigo mismo. No tengo dificultad de entenderme con mis pensamientos.  Soy feliz si no tengo necesidad de traducirlos a sonidos.

Las reclamaciones, protestas y broncas, las grabaré en un artilugio sonoro y lo pondré a todo volumen. Cualquier cosa antes que darse por vencido. Soy yo quien tiene el problema, y yo he de resolverlo. Pero…¿cómo?