Se dice que “la mejor lotería es
el ahorro y la economía” Y es que el ahorro siempre tuvo muy buena prensa. De
ello hablaban los mayores a los niños, los gobernantes al pueblo, los ricos a
los pobres, los empresarios a los trabajadores, los curas a los feligreses, los
bancos a los clientes con ilusiones…Y aquellos aspirantes a un futuro sin
problemas, se pasaron la vida en un continuo sacrificio de miseria y
austeridad. Y cuando llegaron a viejos, fueron más pobres todavía que quienes
no habían hecho del ahorro una virtud. Y los ahorros de toda la vida se lo
repartieron los bancos con desahucios, preferentes y otros engaños en
documentos con letras pequeñas; y los Gobiernos, con situaciones de paro,
subida de impuestos, supresión de derechos, tasas, pillajes, altos sueldos a
gobernantes y dirigentes…Y todo para construir un Estado donde solo vivan bien
sus constructores y los ricos de toda la vida y aquellos que se hicieron ricos
gracias al ahorro de los pobres.
Si una ley perjudica a los
bancos, se cambia; y si perjudica a los pobres, se ejecuta.