viernes, 5 de julio de 2013

VIVIR SUGESTIONADO

 Aunque uno esté enfermo, hay que procurar vivir como una persona sana. Al fin y al cabo, lo único que nos diferencia de las sanas, son algunas limitaciones, y esas también las tienen los más fuertes. Sólo que son de otra clase.

Abunda la gente que se pasa la vida pendiente de su cuerpo.  Hay personas sanas que viven como enfermos. No viven la alegría de la vida, viven en el sufrimiento. Todos sus pensamientos giran en torno a la enfermedad, los médicos, las medicinas y la muerte. Enfermos imaginarios.

Y yo creo que esas personas tan pesimistas son muy poco solidarias con aquellas que padecen enfermedades graves y limitaciones insuperables. Y hasta se creen enfermos con una especial sensibilidad al dolor de la enfermedad. Y poco les importan aquellas otras personas sin esperanzas y a las que el destino ha puesto fecha de vencimiento para su coraje y sufrimiento,

 Las urgencias de los hospitales están llenas de hipocondríacos robándoles la atención médica a los enfermos graves. Quizás ello sea debido al desconociendo de la ciencia médica y el miedo obsesivo a la enfermedad y sus consecuencias ¿Por qué temer lo inevitable? ¿Por qué empezar a sufrir antes que llegue el momento?

Y es tan grande la obsesión de muchos hipocondríacos que se hacen buenos clientes de charlatanes y curanderos, de esos que hacen el milagro de curar enfermedades inexistentes. Esas que solo existen en la mente de algunas personas.

Cuando conocí al que luego sería mi amigo Tadeo, llevaba veinte años sin salir de su casa porque decía que en cuanto saliese le podía ocurrir alguna desgracia. Por circunstancias de la vida,  hubo que forzarlo a que saliese a la calle, y, ¡misterio de la naturaleza!, unas horas después moría sin tener ninguna enfermedad grave.

Y es que nada se puede dar por seguro, por extraña que parezca una cosa ¡Es tan grande el misterio que encierra la mente humana! Una buena disposición de ánimo puede mejorar un estado de salud, como también el miedo y la sugestión pueden matarnos.