viernes, 6 de diciembre de 2013

LA PROSTITUCIÓN



Entre los temas polémicos, esta la prostitución. Es un oficio muy viejo, pero que antes se practicaba de forma más oculta. Aunque abundaban las casas de putas en todas las poblaciones de alguna importancia, y en las de menos no faltaban las que  iban por libre. Hoy, sin embargo, esta actividad se ha extendido y su número ha aumentado hasta cifras alarmantes. Con todos los problemas que eso trae consigo. Y a pesar de los problemas, deberíamos de estar acostumbrados porque de sexo y prostitución se habla en todas partes, y se anuncia por cualquier medio: en los luminosos de los puticlubs, en las revistas y en los periódicos, en Internet, en televisión con niños y sin niños. Y sobre todo, en el escaparate de la vía pública se ofrecen cuerpos para el placer. Y que debido a la mucha competencia, por eso de la crisis, discutiendo un poco se pueden conseguir gangas en los precios, aunque no se llegue a eso de dos por uno. 

Es un tema que preocupa a las autoridades, a la gente de buenas costumbres, a los vecinos que sufren el problema…Las autoridades toman medidas y amenazan con otras más duras. Establecen multas y prohibiciones, y las cambian de sitio, sin saber donde meterlas. Lo único que se consigue es trasladar el problema en un intento de taparlo. Como si no existiera. Porque preocupa más la imagen de las calles que la dureza del trabajo de estas mujeres. En el comercio de la vida cada uno vende o alquila lo que tiene, y ya es denigrante y doloroso para muchas de estas mujeres, vivir poniendo precio a su dignidad como personas. Todo es cuestión de dinero, la que cobra es una fulana y la que no cobra hasta puede ser una respetable y virtuosa señora.

Urge solucionar el problema de la prostitución, pero quitémonos de la cabeza la idea que pueda ser eliminado, ni que tampoco desaparezcan los clientes, que son muchos y de todas las condiciones y capas sociales: viejos y jóvenes, pobres y ricos, respetables y miserables, creyentes y ateos, casados y solteros…En fin, que las putas viven de dar placer, conversación y compañía, y el hombre necesita todo eso, aunque tenga que pagarlo.

Si a la actividad de esas mujeres se le pudiese quitar la mala prensa y los tabúes, meter en la cárcel a todo el que huela a proxeneta y  eliminar la exhibición y espectáculo, creemos que estaría resuelta la mayor parte del problema. Es una actividad que al mover mucho dinero, surgen legiones de aprovechados y sinvergüenzas dispuestos a controlar el negocio, aunque para ello tengan que poner jodímetros a las trabajadoras del sexo.

Como en otras muchas cosas que afectan a la moral y respetabilidad de la gente, en este tema hay mucha hipocresía, y con la palabra se condena lo mismo que se desea. Queremos cambiar el mundo; conseguirlo, es otra cosa.