lunes, 7 de noviembre de 2011

PEDAZOS DE MI VIDA

“Nacido en Fuente de Cantos me tocó sufrir una infancia difícil, como a muchos de mi edad. Trabajé en el campo en Llerena, Azuaga y Ahillones. A los 16 años me fui como voluntario al Ejército, donde el destino me jugó una mala pasada.
Primero fui destinado a Sevilla y posteriormente a África, combatiendo en la ignorada guerra de Sidi-Ifni de 1957/58 en la que hubo muchas bajas de soldados españoles.
Comenzaba el año 1958 cuando sufrí graves lesiones al alcanzarme una granada de mortero. Los sacos de la trinchera me salvaron la vida, pero me causaron severas secuelas en mi sistema nervioso. Después de dos años de hospital en hospital, me licenciaron del Ejército, pero para entonces ya había contraído una especie de temblor incontrolado en mi cuerpo que no me abandonará de por vida y que incluso se ha acentuado con el paso de los años.
Dado que no logré ni indemnizaciones, ni medallas, lo único positivo que obtuve del Ejército fue el aprender a leer y escribir, de manera, que durante algunos años me gané la vida enseñando alfabetización a las mujeres de los emigrantes para que leyeran las cartas de sus esposos ausentes en Alemania, Suiza o Francia.
En 1962 recalé en Don Benito, entrando a trabajar en la Organización Nacional de Ciegos (ONCE), y jubilándome hace pocos años, de vendedor de cupones.
Compartí mi trabajo con mi gran vocación, la de ser fotógrafo. Mis instantáneas han ilustrado cientos de noticias del diario HOY de Don Benito, Villanueva y comarca, en buena parte de los años 60, 70 y 80.
Quisiera destacar el posible valor periodístico de mis fotografías sobre acontecimientos históricos, como la visita de los Reyes a Don Benito, la Transición democrática, la primera huelga o la primera mujer que ejerció su derecho al voto en Don Benito. También mis imágenes quizá de valor social, como mis instantáneas sobre calles y plazas todavía sin urbanizar en los años 70 y con las aguas sucias corriendo por el medio.
El objetivo de mi cámara fotográfica, ha captado el cambio experimentado por la gente porque yo me sentí un fotógrafo callejero.
He visto crecer a Don Benito. Don Benito es como si fuera una casa mía que he visto construir, desde el solar, hasta los tabiques y el tejado. En estos años he visto cómo ha ido creciendo Don Benito, como si fuera un hijo mío.
Uno de mis méritos si es que tengo alguno, es haber sido un fotógrafo de la calle, no solamente de celebraciones como bodas, bautizos y comuniones, porque además yo salía con mi máquina a la calle y fotografiaba todo lo que veía, desde unos niños jugando hasta unos obreros trabajando, al policía municipal dirigiendo el tráfico o a los viajeros esperando en la parada de autobús.
Ahora, cuando disfruto de mi jubilación a mis casi 70 años, se me puede ver a veces calle arriba y calle abajo, acompañado de Antonio que es invidente y que en ocasiones me conduce la silla de ruedas en la que me veo postrado. Curiosidades que ofrece la vida, porque yo guío a Antonio en mí deambular por Don Benito.
Hace muy poco tiempo, se me ocurrió crear un blog para dejar en él mis pensamientos y recuerdos, acompañados de algunas de las fotos que hiciera principalmente allá por los años 70.
A mi blog llegan a diario un sin fin de amigos lectores que siempre me dejan sus oportunos comentarios, y yo sin dudarlo ni un instante y cada día también, me esfuerzo lo indecible en responderles.