domingo, 4 de diciembre de 2011

LA BICICLETA

Hace años, la bicicleta era el descapotable de los pobres. El medio más barato y ecológico de acortar distancias. Una ilusión podía ser colmada con una BH, lo mismo que ahora puede serlo con un coche de marca.

Mi compañero de pensión era trabajador en bicicleta, veinte kilómetros para allá y veinte para acá, y todo el día trabajando a pico y pala. Afiladores y vendedores de diversas mercancías; obreros de todos los gremios, enamorados de otros pueblos, vigilantes funcionarios, labradores y ganaderos, niños y jóvenes…Padres transportando niños, esposas o abuelos en la barra o el portabultos de la bicicleta.

Mezcla de trabajo y necesario deporte, sin competir y sin meta de ganador de medallas y fama. La alegría limitada a tener una bicicleta con timbre, con faro y con cambios de marcha. Con algo más que dos ruedas.

Transporte con tanta historia bien merece el más grande de los homenajes, el más entrañable y cálido de los recuerdos. Es de justicia no olvidar que hubo un tiempo que la bicicleta tuvo un papel importante en nuestras vidas. Quizás en algún sitio le hayan dedicado ya el monumento que tan merecido tiene.