jueves, 17 de diciembre de 2009

PROGRAMAS DE TELEVISION

En televisión se hacen programas de cualquier cosa, siendo los más vistos los que más morbo crean, los más chabacanos, los más sangrantes, los más inmorales. La intimidad tiene un precio, mucho o poco dependiendo de la categoría del personaje, de la cantidad que haya robado, de los cuernos que haya o le hayan puesto o de los polvos que le hayan echado. Es la comedia de la vida en la que representan sus miserias los personajes reales. Para que representar con actores, si tienen a los miserables. Bueno también hemos de admitir que hay ficción cuando se preparan montajes. Todo vale: el precio, la utilización y el engaño. Televisión utiliza a todo lo que tiene precio, y si crea morbo haciendo subir la audiencia, se le permiten hasta las palabras más soeces y las mentiras más descaradas. Y honorables profesionales de lo que sea, pueden hacer el mono, el gorila o lo que les venga en gana. Se junta una tribu de convencidos modelos de inteligencia y virtud. No faltan estridentes risas o gordo insultos, no sabemos si o ensayados o verdaderos, por lo auténticos que parecen. El plató se transforma en una plaza de toros, lo digo por las embestidas y los capotazos, aunque nunca se sabe quién embiste a quién, pues viéndolos parecen buenos artistas en las artes del toreo.
Televisión nunca tendrá problemas de programación, porque siempre habrá personas que, por fama o dinero, venden hasta lo más sagrado del ser humano. Son conscientes de su utilización, pero como va bien para sus planes, se dejan utilizar. Hay otras, sin embargo, que se nota que no se pueden defender, y las lían, las utilizan de cualquier manera. Lo importante es que produzcan en el espectador reacciones variadas de risa de pena o de envidia. Y los artistas que trabajan en este circo de la humillación y la mentira, acaban dando grima y dando lástima. ¡Corazón, hermosa palabra, para lo que has quedado!
Claro que no tenemos derecho a quejarnos porque el mando del televisor lo tenemos nosotros.