He tenido un sueño, muy raro, ilógico y extraño, como todos los sueños. Me he visto en medio de una manifestación sin comerlo ni beberlo. Esta transcurría por las calles de una ciudad, sin poder precisar de cual. Los manifestantes gritaban libertad y no a la ley de las descargas, y portaban como pancartas luminosos y coloridos nombres de blogs y de usuarios. Nombres imaginativos y novedosos, pareciendo que en ellos se habían volcado fantasía, sueños y deseos. Orgullosos cada uno de lo que era, avanzaba la manifestación. De pronto, de frente por la misma calle, apareció otra manifestación, y los manifestantes gritaban sí a nuestra ley, y como pancartas enarbolaban batutas, partituras, trompetas, pitos y flautas. Llegados a la misma altura, se dieron la mano el blog y la trompeta y empezó la gran batalla de músicos y blogueros. El usuario le pegaba en la cabeza con todas las letras al trompetero, y el trompetero le atizaba con la trompeta y todas las notas al usuario. También los que tenían la ley, con ella en alguna cabeza dieron. ¡Santo Dios. El suelo acabó como un campo de batallas! Nombres rotos por los suelos, música descalabrada, ley malherida. Todo un desastre.
¿Quién fue el vencedor? No lo sé, en mi sueño no lo vi. Tal vez no hubiera vencedores ni vencidos. Es posible que lo hayan dejado para el próximo combate. Y yo tendré que echarle una bronca a mis sueños por soñar lo que no deben.