Es ahora cuando se va empezando a notar en la calle la angustiosa situación de crisis que estamos padeciendo. No hay una parcela de la economía que goce de salud siquiera para ir tirando. Y de todo, lo más triste es la enorme cantidad de trabajadores que hay en paro, y sin perspectiva que su situación cambie. Y por si la situación no fuese bastante penosa para ellos, se les recortan derechos adquiridos durantes años de luchas y de trabajo. Se hacen reformas de las leyes o se aprueban otras nuevas. Dicen, pensando en el trabajador. Pensando en que paguen los platos rotos de políticos malos gestores, de empresarios y banqueros con dinero en paraísos fiscales. Unos engañando al país; otros, el querer seguir enriqueciéndose cada día a más velocidad; los siguientes, prestando a los sueños e ilusiones de la gente dinero con muchos intereses e hipotecas de por vida. Porque es humano desear y tener ambiciones, solo es necesario alguien que las despierte, y de eso ya se encargaron los Bancos. Ahora a embargarlo todo. Ahora a llenar las calles de pobres sin techo, de parados y comedores solidarios de pobres hambrientos.
Y no paran de cerrarse empresas y negocios y de aumentar las listas del paro. Los gobernantes cada vez que hablan lo hacen para que estemos más asustados. No paran de comunicarnos nuevos desastres, más duras medidas y más exagerados recortes. Estamos acobardados. El consumo decae al percibir nuestro miedo. Quien no tiene no gasta, y quien tiene, por puro contagio, deja de gastar. Y si cae el consumo seguro que no aumenta el trabajo. En las calles no se percibe alegría. La gente camina impotente ante lo que tiene encima.
Asusta ver los telediarios repitiendo siempre la misma cantinela, esa de que hoy estamos mucho mejor de la que estaremos mañana. Estará peor la economía y el parado más parado y más acompañado. Esta bien que seamos consciente de la mala situación que estamos atravesando, pero, ¿es que va a mejorar por repetirlo tanto? Más bien da la impresión que están dando palos de ciegos, y ni siquiera los creadores de las medidas confían en que van en la buena dirección para salir de la crisis. Y como no se fían, no hacen otra cosa que curarse en salud repitiendo lo mal que vamos a pasarlo todavía.
Por lo menos, ya estamos avisados.