lunes, 6 de agosto de 2012

POCAS COSAS PUEDEN SORPRENDERNOS

No sé si con la edad la facultad de sorprenderse es una de las que se pierde, o, tal vez sea, que los prodigios de la vida y de la ciencia se suceden con tanta velocidad que es imposible asimilarlos. 
Pero a mí me preocupa mucho ver los milagros y la magia como cosas anticuadas, y que la vida esté llena de efectos especiales, donde uno duda de lo que es verdad o mentira, realidad o fantasía.
 ¿Vivimos o soñamos? ¿Hay algo que podamos con seguridad decir que es imposible?.
 Creo que nada, hoy es normal desde lo más raro a lo más insólito. Pensemos en la cantidad de noticias sorprendentes que oímos a diario, y que ya al ser tantas, hasta nos pasan desapercibidas ¿Que los camellos hacen la travesía de los desiertos volando? Bueno, mientras no se espachurren en la arena por falta de combustible ¿Que un señor con barba queda embarazado? No es motivo de preocupación siempre que no tenga que darle el pecho al niño …Para la incredulidad pasó su tiempo, ahora somos ingenuos convencidos de que no hay nada que no sea posible ¿Es real lo que vemos, o estamos soñando? No lo sabremos, aún creyendo que estamos despiertos. Me gustan las sorpresas y maravillarme con cosas tontas, de esas que el valor se lo pone uno mismo. Pero ya es muy difícil que algo me sorprenda, y estoy dispuesto a creerme todo lo que me enseñen y todo lo que me cuenten. No me hace feliz, pero…¡qué remedio!