martes, 18 de diciembre de 2012

FIN DEL MUNDO



El ser humano siempre ha sido bastante pesimista.  Es más dado a profetizar desastres que alegrías.  Y los que nunca hemos vaticinado nada, vivimos como si las anunciadas catástrofes no fuesen con nosotros. Preferimos no saber cual será la última. No podemos vivir estando siempre de luto por nosotros mismos.

Sin ser el día de los Santos Inocentes, el respetable calendario Maya nos ha podido fastidiar las fiestas navideñas con la noticia que no vamos a llegar a la cena de  Nochebuena. Ni tampoco habrá sorteo de lotería. Mucho menos, las doce uvas.  Con el anuncio del fin del mundo acabarán nuestros problemas Y también la crisis. Y hasta  para el Gobierno se cumplirá, siquiera, una promesa si de verdad pasamos a mejor vida.

El tema es muy serio, pero con la esta cayendo, hasta pasa desapercibido. Además el Planeta, aunque viejo y achacoso, aguantará hasta que lo matemos nosotros y no una vieja profecía. De las que habido otras muchas y, a la vista está, no se cumplió ninguna.

Así, nos veremos por Navidad. Y a pesar de la Civilización Maya el Planeta seguirá dando saltos de alegría al compás de los villancicos.