martes, 19 de noviembre de 2013

LA CUCAÑA


Todos miran para arriba, menos el pollo que está mirando para abajo al final del palo. 
Si el ave de corral pudiese pensar, seguro que no vería su futuro muy claro. Hasta se diría que sería menos cruel poner en la cucaña un jamón, unos chorizos o una lechuga. Y nosotros diríamos que ponemos lo que nos da la gana porque la tradición es nuestra y nosotros la disfrutamos. Además pudiera ser que el pollo sólo sufra un ligero mareo. Sin embargo, reconozcamos que muchas de nuestras diversiones consisten en organizar bárbaros festejos, donde los protagonistas y victimas son los animales. Y es que a al ser humano la gusta ver la sangre y el sufrimiento, e incluso, en inofensivos animales. 
Como se puede ver en las peleas de gallos, en el tiro al pichón en las ferias de hace años, en peleas de perros, en tirar la cabra del campanario, en…
Podemos llegar a una lista mucho más larga, pero fijándonos en la cantidad de formas de torturas a las que se someten a los toros, creo que es suficiente.